miércoles, 17 de abril de 2013

TOP 5: Películas sobre el Rey Arturo



Las leyendas, esas historias fantásticas donde sobresalen los héroes por encima de todas las cosas, incluso de los malos malísimos quienes, a pesar de tener mentes más ágiles, brazos más fuertes o mayores méritos que sus archienemigos, al final sucumben por la gran bravura, valor y corazón que atesoran los protagonistas. Suelen versar sobre grandes personajes históricos, con mayores o menores ingredientes fantásticos o poco creíbles, pero al fin y al cabo están hechas para entretener al ciudadano de a pie de la Edad Media, que como se entenderá, no era muy exigente en la veracidad de los hechos o la forma de contarlos: en aquellos tiempos para la mayoría de la población pasar un invierno era algo así como que el PSOE gane ahora mismo unas elecciones generales, un imposible, vamos, por lo que la cultura era algo muy secundario.

Es por eso que en esos tiempos el disponer del juglar de turno que te relatase una historia amena, con la que por un ratito se te fuese la mente a los mundos de las princesas, castillos, dragones, montañas y héroes, como si tú mismo estuvieses viviendo ahí, era algo de agradecer. Lógicamente, y al estar la práctica totalidad de los escritos en poder de la Iglesia y de sus esclavizados copistas, estos cuentos sobre el Cid, Roldán, Robin Hood, San Jorge y el Rey Arturo no interesaban mucho que se diga, no se consideraba muy culto todo aquello proveniente del pueblo, especialmente historias en las que Dios no es el protagonista absoluto.

Por tanto las leyendas y los cantares fueron cosa más bien de tradición oral, es decir, se transmitía de padres a hijos o a través de los juglares en los pueblos alejados de la mano de Dios y no mediante escritos. Igualmente, aunque se transmitieran por escritos, éstos serían poco relevantes para el siervo de a pie debido al analfabetismo imperante de la época.

De entre todas las leyendas, una de las más difundidas y que tiene un componente más misterioso, puesto que no se sabe a ciencia cierta si el héroe realmente existió, fue la del Rey Arturo. No estamos aquí para analizar y desgranar esta historia, que bien daría para otro artículo de dimensiones descomunales, pero sí que a modo de recordatorio una breve sinopsis no va nada mal para quien ande algo perdido en el tema.

En la Inglaterra medieval, el rey y señor de aquellas tierras Uther Pendragón está en guerra con su mayor enemigo, el duque de Cornualles, Gorlois. Uther se siente perdidamente atraído por Igraine, mujer de Gorlois, por lo que no duda en pedirle un favor al mago Merlín: poder hacerla suya por una noche mediante algún tipo de hechizo. Y así, en medio del conflicto, Merlín hace que la apariencia de Uther sea la de Gorlois durante una noche y así puede yacer con la hembra. Pero Merlín pide algo a cambio, que el bastardo nacido de la infidelidad pase a estar bajo su custodia. El bastardo no será otro que Arturo.

Merlín entrega a Arturo a Sir Héctor para que lo eduque en los valores propios de un rey. Al morir Uther el caos se apodera del país, las guerras internas estallan por doquier y nadie con carisma aparece para dirigir los designios de la nación. Nadie hasta que Arturo, actuando de escudero para su hermanastro, pierde la espada de éste, y buscando una, encuentra Excalibur, la mítica espada, clavada en una piedra, donde había una inscripción que rezaba "quien pueda desencajarme de esta piedra será rey de Gran Bretaña". Arturo pasa a ser el rey, pero no todo el mundo lo reconoce como tal, por lo que tendrá que embarcarse en una larga guerra para unificar la nación.

Durante la misma, al enfrentarse en combate singular a un poderoso caballero, mejor combatiente que él, se ve obligado a invocar los poderes de Excalibur para vencer, pero al derrotar de un mandoblazo al caballero en cuestión, Excalibur se parte por la mitad, por abusar del poder, y Arturo entra en depresión. Sin embargo, sale de las aguas una señora (la Dama del Lago) con una Excalibur reforjada, y Arturo recupera la moral y el poder. Poco después se acaba la guerra, Arturo es reconocido como rey de Inglaterra, desposa con lady Ginebra y crea la Orden de los Caballeros de la Tabla Redonda, con el juramento de mantener la paz del reino por siempre jamás. También se construye el castillo de Camelot, representante de este sueño de paz eterna y esplendor.

A pesar de la duradera paz, los tormentos se apoderan de Arturo, que tras la pérdida de Ginebra y Lancelot (su más fiel caballero y mejor amigo), por líos de faldas entre éstos, pierde el norte, y considera como una prioridad para el reino buscar el Santo Grial. Sus caballeros se dispersan por el mundo en una improbable búsqueda, lo que terminó con la Orden de la Tabla Redonda, y dejó el reino a merced de sus enemigos, encabezados por Mordred, hijastro de Arturo, quien intenta suplantar a su padre. Finalmente, en una fraticida guerra Arturo y Mordred acaban sucumbiendo al herirse mortalmente el uno al otro. Sin embargo Arturo hizo acopio de sus últimas fuerzas y arrojó Excalibur al lago, donde aparecieron tres damas negras que se lo llevaron otorgándole un funeral propio de un rey.

Inglaterra quedó devastada por esta guerra, pero el recuerdo del mejor reinado y la paz más duradera jamás presenciadas quedó en la leyenda artúrica. Por supuesto me he dejado algunos personajes en el tintero, amén de que esta historia puede variar dependiendo quién la cuente. Como siempre con cualquier historia archiconocida de este estilo, el épico relato ha sido llevado al mundo del cinematógrafo en bastantes ocasiones, algunas con mayor acierto, otras en desastres para el olvido, y entre ellas, una adaptación desternillante. A continuación, cinco películas que trasladaron en su día la historia de Arturo y sus caballeros a la gran pantalla.

 1  Los caballeros de la mesa cuadrada y sus locos seguidores (1975)


Bajo este título que nos dieron nuestros queridos encargados de doblaje, y con el de Monty Python and the Holy Grail en su versión original, el grupo de cómicos que con sus constantes absurdos rompieron con los moldes del humor típicamente británico, parodiando todo período histórico habido y por haber, los Monty Python, nos presentan la que (para gusto de un servidor) es la mayor y más cojonuda parodia sobre la Edad Media que el cine haya visto. Y es que, partiendo de la leyenda del rey Arturo, se nos muestran prácticamente todos los topicazos medievales en forma de gags a cual más desternillante. Caballeros tullidos por el honor y de negra armadura, seres fantásticos y temibles como un conejo adorable, el mago Tim en sustitución de Merlín, escuderos con cocos emulando equinos, un señor feudal cuya posesión radica en un castillo en un pantano, un príncipe mariquita, y por supuesto, Arturo de Camelot y sus caballeros, esta vez de la mesa cuadrada (en lugar de la tabla redonda). Como guinda del pastel, también aparece un héroe para el recuerdo: aquel almaciguero mayor, tan escandalizado porque unos malvados caballeros digan "ni" a una pobre anciana, del que este humilde redactor ha robado su sobrenombre.

 2  Excalibur (1981)


De las cinco películas que aquí presento, he aquí la mejor y más ambiciosa adaptación de la leyenda artúrica: sigue punto por punto la historia que todos conocemos, introduciendo algunas pequeñas variaciones, puesto que al igual que sucede en otras adaptaciones (véase Juego de Tronos), a veces es mejor hacer que un personaje secundario que haga el papel de varios terciarios que no sacar a la palestra varios nombres que prácticamente son irrelevantes en el devenir de los acontecimientos y pueden despistar al espectador. En esta película vemos una Edad Media con un gran componente fantástico en el aire, un Merlín bastante sarcástico (en plan Gandalf, como debe ser) y sobre todo una presentación bastante pintoresca de la historia, con una fotografía a veces un tanto cargante, pues las armaduras de los caballeros cuando Camelot se presenta en todo su esplendor son brillantes a más no poder, así como las cuberterías y el ambiente de palacio. Pero, obviando este pequeño fallo (que a alguno puede que llegue a molestar más de la cuenta), lo mejor es la representación tan cruda que se hace de esos personajes tan míticos, a los caballeros pegándose de palos que da gusto. Aquí quedan al margen las poses de espadachines, las florituras y las estocadas, esta gente no arremete al enemigo, sino que da hachazos con espadas, arietazos con hachas. A esto se le une la presencia de unas armaduras de placas gordísimas, vestidas por todos los caballeros y que en batalla les dan un aspecto imponente y bastante torpón. Los más corpulentos parecen los guerreros del Caos de Warhammer.

 3  El rey Arturo (2004)


Aquí tenemos el ejemplo de una película que podía haber sido bastante buena y se quedó en el camino tras un prometedor comienzo. Se basa en algunas fuentes que dicen que Arturo podía realmente haber existido, pero no como un rey inglés al uso, sino como comandante romano de origen sármata, destinado en Britania y que, en el siglo V d.C., tras abandonar los romanos la provincia a su suerte, decidió permanecer para ayudar en la defensa ante la invasión sajona que se avecinaba. Sin embargo, esta historia por cuestiones de guión no llega a ser gran cosa, debido a que, si bien Arturo y sus caballeros más o menos están bien representados, tres principales personajes de la historia artúrica tienen poca presencia, personajes con papeles fundamentales en la leyenda. En primer lugar, Lancelot, el mejor caballero del reino, aparece aquí como un chuleta que de vez en cuando habla con Arturo, mira dos o tres veces a Ginebra en plan qué cachondo estoy y ya está. En segundo, Ginebra, interpretada por Keira Knightley, es ahora una princesa picta (los salvajes celtas de más allá del Muro de Adriano), con menos carisma que un besugo y que no aporta nada a la historia, salvo alguna lágrima en un mundo de hombres. Y, por último y más grave, se nos presenta a Merlín como un druida picto que sale 5 segundos de metraje y que no sabe hablar con Arturo, por lo que se cargan, literalmente, al personaje que hace de maestro y mentor de Arturo, el que dispone las piezas en el tablero. Una pena, la verdad.

 4  El primer caballero (1995)


Curiosa adaptación de la leyenda. En este caso vemos a un Arturo casi anciano (Sean Connery), rey del poderoso reino de Camelot, poblado de brillantes caballeros y un pueblo que ama a su gobernante. Pero lo curioso radica en que Arturo no es el protagonista de esta historia, sino Lancelot, interpretado por Richard Gere. Éste se enamora instantáneamente de lady Ginebra, recién desposada de Arturo y reina de Camelot. Por lo que aquí el motor de la película es la relación que se establece entre Ginebra y Lancelot y la traición que supone para Arturo, algo fundamental y que, por ejemplo, en la película anteriormente mencionada (El rey Arturo) prácticamente se pasa de puntillas. Sin embargo, no aparecen elementos fascinantes en la leyenda, como la historia de Uther Pendragón, el padrastro de Arturo, ni las guerras para unificar el reino, sino simplemente alguna batallita para sofocar una rebelión de malos malísimos. Tampoco hay nada de Damas del Lago, ni Merlín, ni nada fantástico, algo para mí imprescindible, pero, de todas formas, es una película entretenidilla, típicamente de los 90: salen Richard Gere y Connery haciendo sus papeles cliché, el respetable no se aburre, y poco más.

 5  La última legión (2007)


Sin ser exactamente una adaptación de la historia de Arturo y sus caballeros, sí que es la antesala de lo propio. Comienza con la caída del Imperio Romano, concretamente la caída de la misma Roma, y la deposición del zagal que había de emperador, Rómulo Augústulo. Gracias a la protección de unos tipos que se cepillan a los bárbaros invasores como si fuesen masillas, el depuesto emperador consigue llegar a Britania, donde hay gente muy malvada que quiere matar a todo el mundo, pero menos mal que está Merlín por esos lares, y guía a los buenos a la épica victoria final. Al final de la historia vemos a un Arturo bastante joven hablando con Merlín, quien le cuenta azañas de su heroico padre y sus fieles compañeros. Resulta que ese heroico padre, que no era otro que el crío odioso Rómulo, acaba siendo el rey Pendragón de Britania, y a la postre Arturo sería su hijo. De locos, pero eso sí, es un pequeño disparate comparado con otros que aparecen en la película. Y es que esto es una novela homónima de Valerio Massimo Manfredi, un señor que se dedica a parir best-sellers y que tiene su legión de fans y todo. Pero, en este caso por lo menos, y como bien me dijo una amiga mía, si el libro ya era malo, imagínate la película. Desde que empieza hasta que acaba tiene un tufillo a telefilm, como éstos que dan en Antena 3 después de comer los fines de semana, que al final te da la risa. Por lo tanto, si alguien quiere ver el mito de Arturo pisoteado en forma de película peplum de serie B, que la vea.

En definitiva, la historia artúrica tiene muchas variantes pero, como último apunte, si el sufrido lector es de interesarse por este tipo de historias y gusta devorar libros, he de recomendar inmediatamente la trilogía Crónicas del señor de la guerra, de Bernard Cornwell, una historia sobre el rey Arturo ambientada tras la caída del imperio romano, pero siendo el retrato de esa época, puesto que aparte de tener todos los mimbres de la leyenda (componente fantástico incluido), te muestra las luchas intestinas que había en la Britania de la época, las invasiones sajonas, y el desastre y la pobreza de la Alta Edad Media. Y llegados a este punto, servidor se dedicará a confeccionar almácigas al por mayor, que para eso le pagan.

Pero eso es otra historia.

5 comentarios:

  1. "En primer lugar, Lancelot, el mejor caballero del reino, aparece aquí como un chuleta que de vez en cuando habla con Arturo, mira dos o tres veces a Ginebra en plan qué cachondo estoy y ya está. En segundo, Ginebra, interpretada por Keira Knightley, es ahora una princesa picta (los salvajes celtas de más allá del Muro de Adriano), con menos carisma que un besugo y que no aporta nada a la historia, salvo alguna lágrima en un mundo de hombres. Y, por último y más grave, se nos presenta a Merlín como un druida picto que sale 5 segundos de metraje y que no sabe hablar con Arturo, por lo que se cargan, literalmente, al personaje que hace de maestro y mentor de Arturo, el que dispone las piezas en el tablero. Una pena, la verdad."

    No podría estar más de acuerdo. Para ponerle la guinda a esta entrada tan interesante podrías haber hablado de la serie "Merlin", en la que Sam Neill dejaba de buscar dinosaurios fosilizados para darle a la magia. No recuerdo si era buena o mala como ella sola, sólo que la vi de pequeño y siempre he querido volver a verla ;)

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    1. La verdad es que Merlin no la he visto, pero si sale Sam Neil puede estar bien. Un saludo y muchas gracias.

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    2. La verdad la serie Merlin o The adventures of merlin , La eh encontrado muy buena, consta de 5 temporadas y quede con ganas de más sin más que decir aqui dejo la serie completo seriesyonkis.com/serie/merlin

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  2. http://www.qserie.com/merlin

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  3. Excalibur? que basura de película, ni siquiera se parece a la historia, al menos a la de Chrétien de Troyes...el perfil tan noble de todos los personajes completamente tergiversado, caricaturizado...que lastima, porque con esos recursos habían podido hacer una obra maestra...compite con una de las peores películas de la historia...

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