viernes, 29 de noviembre de 2013

¿Cómo se crean imágenes 3D con y sin gafas?

Por Conde Chócula


"El cinematógrafo. ¡Imágenes que cobran vida!"

Hace ya mucho tiempo que no salimos corriendo del cine porque un tren venga de frente a estrellarse contra nosotros. Sin embargo desde hace unos años está intentando implantarse una nueva forma de ver el cine. La imagen 3D. En lo que a las artes audiovisuales concierne, se está buscando el mayor realismo posible. ¿Cómo? Simulando las dimensiones en las que el humano entiende el mundo. 

Hasta ahora el 3D ha sido anecdótico en cuanto a cine y sonido puesto que la forma óptima de funcionamiento se consigue en nuestras queridas y estables 2 dimensiones. La cuestión es que aunque aquellas imágenes en rojo y azul fracasaran, los ingenieros y amantes de la ingeniería visual han buscado otros caminos. Para entender el punto al que hemos llegado os contaré brevemente  las adaptaciones fisiológicas de la visión, y las técnicas que se han usado hasta la actual.


¿Cómo se crea una imagen 3D o estereograma?

Una imagen en 2 dimensiones tiene información distribuída en los ejes X e Y, que son la altura y la anchura. Para obtener una en 3 dimensiones necesitamos la información de un tercer eje, el Z, que es el que nos da la profundidad. Si miramos un plano de frente no podemos saber a qué distancia se encuentra un objeto de otro; pero si tomamos dos imágenes, una desplazada unos centímetros con respecto a la otra, entonces habremos ampliado el ángulo de visión pudiendo establecer una relación distancial entre las imágenes y la profundidad. Pero claro, ¿cómo vemos dos imágenes al mismo tiempo en el mismo punto? 

Por un mecanismo llamado diplopía fisiológica. La naturaleza es muy sabia y la necesidad de contemplar el mundo en 3 dimensiones ha hecho que tengamos no uno, ni tres ni cinco, sino dos ojos, puesto que son necesarios y suficientes. Esta ventaja biológica sobre los cíclopes nos brinda la información tridimensional que el serebro más tarde procesa, tal como ela diferencia de tamaño entre objetos. Además entran en juego otro factores que durante el aprendizaje en la infancia asimilamos como información tridimensional. Estos son:
  • La proyección de sombras y luces da la sensación de relieve.









 
  • Superposición de imágenes. Algo tan sencillo como dibujar parte de un sol detrás de unas nubes para representar un día nublado.  








  • La perspectiva y los puntos de fuga representados con líneas oblícuas en una imagen. 





  •  Paralelaje por movimiento. Al movernos físicamente el objeto que queda delante del objeto de interés se mueve en sentido opuesto a nosotros, mientras que el que queda tras él se mueve en nuestro mismo sentido.

Todos estos mecanismos son los que se aprovechan para crear imágenes que engañen al cerebro. Veamos de una forma muy sencilla de como por el principio de la diplopía fisiológica podemos conseguir un efecto 3D con dos imágenes tomadas con una pequeña separación y alternándolas de una a otra.




















¿Sencillo y vistoso verdad? Pero claro, esto es demasiado simple y en realidad las técnicas estereoscópicas son mucho más potentes.


Anaglifos

Muchos recordaréis aquellas gafas rojas y azules que poco duraron en el mercado. Aunque a pesar de ello por ahí siguen pululando e incluso YouTube brinda la oportunidad de reproducir sus vídeos para imágenes grabadas con esta técnica. A pesar de ser un arcaísmo es la base del cine 3D actual.

Un anaglifo, además de ser una palabra muy fea, designa imágenes de dos dimensiones que puedes verse en tres con unas gafas especiales. ¿Cómo se crea la magia? Se graban dos imágenes con una separación de 3 a 5 centímetros enfocando al mismo punto. Esas imágenes han de proyectarse superpuestas para crear el efecto sin que una machaque a la otra. - ¡¿Pero cómo?! - grita horrorizado el lector. Pues sencillo. Cuando dos imágenes se superponen una estorba a la otra y al final vemos menos que "pepe leches". Por tanto hay que conseguir que el ojo derecho vea una imagen y el izquierdo la otra. Como las imágenes están compuestas por las componentes RGB (Red, Green, Blue) procedemos así:
  1. Se quita la componente roja de la imagen derecha.
  2. Se quita la componente azul y verde de la imagen izquierda.
  3. Se superponen.
Lo que hay que hacer ahora es ocultar una imagen por cada cristal:
  1. Se pone un filtro que elimine el color rojo en el cristal izquierdo. (Cristal azul)
  2. Se pone un filtro que elimine los colores azul y verde en el derecho. (Cristal rojo)

El equipo de Mente Enjambre como nunca antes lo habías visto, ¡en anaglifo!

Esta técnica tiene el inconveniente de falsear algunos colores. Es por ello que se ha seguido investigando y ahora se utiliza una técnica que como dije es muy similar.

Digital 3D en salas de cine

Este sistema vuelve a utilizar 2 imágenes, pero con la diferencia de que conserva toda la información de color en ambas. Hay hasta 7 sistemas distintos de creación 3D, pero nos interesa el que vemos habitualmente, el europeo, llamado XPAND 3D, que además resulta que es el que mejor funciona. 

Se proyectan 2 imágenes a todo color con frames intercalados entre las dos imágenes. El proyector funciona a 48 imágenes por segundo, 24 para cada imagen, para evitar parpadeos. Cada una de las imágenes se proyecta con una polarización ortogonalmente opuesta. En las gafas hay instalado un sensor infrarrojo conectado a los cristales de las gafas que se polarizan cuando la señal infrarroja lo indica. ¿Cuándo es esto? Cuando en la proyección el efecto de profundidad corresponde a la derecha o izquierda de la imagen y eso afecta al ojo al que se le muestra la película. De este modo un ojo es ciego a una imagen y el otro a la otra.

Nota: la polarización de un cristal consiste en cambiar la dirección de la onda electromagnética que atraviesa un cristal. Si la luz pasa recta por un cristal normal, en un cristal polarizado se tuerce hacia los bordes del cristal por lo que nunca llega al ojo. Si la luz está polarizada previamente entonces el cristal polarizado la dejará pasar.

¿Cómo se graba en sistema XPAND 3D?

 La sensible mejora de este sistema es que el efecto 3D es mucho mayor, puesto que ya no se fusionan imágenes estáticas como eran las roja y azul, que únicamente habían que tomarlas en el mismo plano a unos centímetros una de la otra. Para ese caso bastaba con poner dos cámaras alineadas horizontalmente con una leve separación enfocando al mismo punto. En el caso del 3D digital se coloca un objetivo en perpendicular al otro. Uno mira hacia delante, en posición normal, y el otro inmediatamente debajo apunta hacia el suelo en su mismo eje. La magia la hace en este caso un espejo móvil instalado bajo el segundo objetivo que enfoca al mismo punto del objetivo normal pero se desplaza según el efecto 3D que se desee dar a la escena. Lo cual provoca un mayor realismo si atendemos al mecanismo biológico de paralelaje.

Hasta aquí el capítulo de 3D con gafas. Pasemos ahora al 3D sin gafas.


Autoestereoscopía

¿Quieres más chulo que un ocho verde pistacho? ¿Más que un cortapichas incluso? Bien, hay dos métodos te harán poder decirle a la gente - Primo, yo soy tan chulo que veo el 3D sin gafas -. El truco para conseguir esto es utilizar una técnica llamada Cross Eyed, que viene a significar nada más y nada menos que "cruzar los ojos". La imagen a la derecha lo muestra más claro. Se toman dos fotografías mirando al mismo punto en distintos ángulos. Cuando se cruza la visión de los ojos de modo que el ojo izquierdo ve la imagen derecha y el ojo derecho la imagen izquierda se crea la ilusión de una imagen 3D. Para conseguir cruzar la vista hay que hacer un pequeño ejercicio de abstracción. Cuando nuestra vista focaliza un objeto significa que ambos ojos están enfocando el mismo punto en el espacio. Digamos que crean un triángulo, y en el pico del triángulo es donde coinciden. Ahora bien, si enfocamos antes de llegar al objeto esas líneas imaginarias que formaban el triángulo ahora se cortan formando una equis. El punto donde se cortan es el punto que está enfocado, pero la vista sigue su camino hasta que choca contra el objeto de fondo. Así es como cruzamos la visión y es en ese punto donde recreamos la imagen con profundidad. El truco consiste en desenfocar la vista a un tercio antes de la distancia hasta la imagen. Cuando consigamos ver tres imágenes iguales y la de enmedio con relieve habremos conseguido el efecto. El siguiente vídeo explica bien como hacerlo. Hay que practicar un poco hasta conseguir acostumbra la vista:



Y un ejemplo bastante chulo. Fijaos en las sombras de la mano y la profundidad del dedo hasta la boca:

Estereograma de puntos aleatorios

Por último veremos un ejemplo más curioso aún. Esta técnica consiste en:
  1. Crear una imagen.
  2. Llenarla con puntos ordenados aleatoriamente.
  3. Duplicar dicha imagen.
  4. Recortar una región (un cuadrado pequeño por ejemplo) de una de las imágenes y desplazarla horizontalmente hacia la derecha o la izquierda.
  5. Procedemos como antes desenfocando la vista hasta observar profundidad.
Un diestro verá la porción recortada de imagen situada sobre la imagen de fondo. Curiosamente un zurdo experimentará el proceso inverso viendo la porción atrasada con respecto del fondo. En el siguiente vídeo podéis intentar buscar a la mujer que baila descontroladamente:







Curiosidad: El Efecto Pulfritch

Esta técnica consiste en aprovechar una deficiencia de la visión. El cerebro tarda más en procesar las imágenes oscuras que las claras por lo que si colocamos un filtro de color oscuro en un solo ojo en imágenes que están continuamente realizando un desplazamiento lateral el cerebro tardará más en procesar las oscuras en un ojo, por tanto estará viendo dos imágenes con ángulos distintos y creará el efecto 3D.


Y esto ha sido por hoy desde el cajón centrífico de Mente Enjambre. El próximo viernes os hablaremos de un curioso caso de pornografía encubierta en el ámbito académico de la ingeniería. Hala, a hacerse los chulos con este 3D sin gafas.


Fuentes:
- Saber Curioso
- Neoteo
- Wikipedia

miércoles, 27 de noviembre de 2013

La Historia de Estados Unidos en varios momentos de Mad Men

Por Almaciguero Mayor


Será por su amplio y atractivo elenco de personajes, por la multitud de tramas que se llevan paralelamente y su complejidad, por la percha de los publicistas para llevar un traje con estilo, por la sensualidad de esas mujeres americanas de los 60, por los cigarrillos que vienen seguidamente tras apagar el anterior, siempre acompañados de un vaso de whisky on the rocks, más de uno si la reunión lo requiere, por las amas de casa esperando en casa a sus trabajadores y corneadores maridos, o por ser un retrato devastador del American Way of Life. Yo no sé lo que será, pero lo que está claro es que Mad Men es el mejor producto televisivo desde Los Soprano y The Wire (lo siento por Breaking Bad) y Don Draper el personaje más complejo, fascinante y atormentado jamás escrito para una serie de televisión desde Anthony Soprano.

Desde que en 2007 la AMC diera luz verde al ambicioso proyecto del antiguo guionista de Los Soprano, Matthew Weiner, todos los años los que pagaban religiosamente su cuota tenían acceso a esta maravilla televisiva, de la que seguramente te han dicho o has leído por ahí que es la serie en la que no pasa nada. Y a los que dicen ésto, habrá que pegarles un tirón de orejas, porque sí, en Mad Men seguramente no hay mafiosos liándose a tiros con la banda rival, ni policías polis deteniendo a negratas, pero ahí reside la magia de esta serie: el hacer que el día a día de una serie de personas, lo que les va pasando a gente de la clase alta americana, de una manera tan certera que recuerda al pesimismo con que describía Fitzgerald a los ricos de sus amigos en sus novelas, sea absolutamente fascinante.

Pero Mad Men, aparte del indudable interés de sus tramas, se consolida como una serie de incalculable valor histórico, intuyo que sin pretenderlo. Se nos muestra cómo funcionaba de la cabeza a los pies una agencia de publicidad, cómo era la gente que en ella trabajaba y sus clientes, como Lucky Strike o incluso el partido Republicano, los cuales podían llegar a ser bastante hijos de perra. Así, la serie se convierte una crónica del Estados Unidos de su tiempo, es decir, desde 1960, hasta (queda pendiente la séptima y última temporada) 1970 aproximadamente. Diez años en los que seguimos la evolución de personajes tremendamente reales, y que por supuesto, fueron espectadores, al igual que nosotros de ellos, de los acontecimientos que fueron marcando la vida en aquel pais. Éstos son algunos de ellos:


Kennedy presidente




En 1961 tuvo lugar el enfrentamiento entre John F. Kennedy y Richard Nixon por acceder a la presidencia de los Estados Unidos. Todos conocemos lo mediático de las campañas electorales del país, y como no iba a ser menos, las agencias de publicidad adquirían un papel protagonista en los enfrentamientos políticos. La prestigiosa agencia Sterling Cooper (o sea, la de Mad Men) es contratada por el partido Republicano para ayudarles en la campaña, y vemos el resultado de las elecciones al final de la primera temporada. El resultado fue que Kennedy se convirtió en el primer católico que llegó a la Casa Blanca, en la que ha sido hasta el momento la elección más igualada en escrutinio: 49,7% para Kennedy por un 49,5% para Nixon. Los creativos de la agencia se llevan un revés importante con la noticia, lo que dará pie a nuevos retos para la segunda temporada.

Crisis de los misiles en Cuba




A Kennedy le tocó gobernar en tiempos convulsos, eso está claro, y más si cabe si se tiene en cuenta que menos de un año después de empezar a regir el mundo, tuvo que lidiar con el incidente más tenso de la Guerra Fría, la llamada Crisis de los misiles en Cuba. Fue el incidente que más cerca estuvo de desencadenar una catastrófica guerra nuclear, y se debió a que la Unión Soviética había colocado una serie de bases de misiles nucleares en territorio de su aliado natural, Cuba, apuntando hacia Estados Unidos. Cuando ésto fue conocido por la CIA, el presidente ordenó un bloqueo naval y aéreo sobre Cuba como medida de presión, pues los misiles estaban a menos de 200 km del territorio americano. Kennedy realizó uno de los discursos que le hicieron ser tan amado e idealizado, que es lo que podemos ver en Mad Men, asi como la sensación de pánico entre la gente, que realmente creía que los malditos comunistas iban a incendiar sus casas. En el vídeo tenéis el inspirado discurso del presidente Kennedy.

Asesinato de Kennedy




Ha dado lugar a conjeturas de todo tipo, y si no que se lo pregunten a Iker Jiménez en Cuarto Milenio. Pero más que un juego de adivinanzas, la muerte del presidente Kennedy supuso un mazazo para un país entero, que por fin parecía haber encauzado su Historia con un líder carismático y querido por todos. Además, lo inesperado de su muerte acrecentó más si cabe este suceso, considerado como una de las grandes tragedias nacionales. En la serie podemos seguir los hechos de una manera totalmente normal: la gente va a lo suyo, hasta que alguien llega corriendo y te dice, pon la tele que han matado al presidente. Asistimos también al día de luto nacional, la incertidumbre y el caos que siguió a su muerte. De hecho, también podemos ver al asesino, Harvey Oswald, asesinado, en directo, en un momento de máxima tensión entre la pareja protagonista, hilado de una manera magistral. Quien lo haya visto entenderá lo que digo.


Guerra de Vietnam




Una de las grandes cagadas de la Historia americana reciente fue meterse en este conflicto, con el objetivo de detener el avance del comunismo en el mundo. A partir de 1964 la presencia del ejército norteamericano en Vietnam empezó a ser muy notoria, impulsada por el presidente posterior a Kennedy, Lyndon B. Johnson, y posteriormente, con el autoritario Richard Nixon. Aunque la gente de Mad Men está forrada y ni de coña van a ser llamados a filas, sí que hay un par de personajes cercanos a los que sobrevuela la Guerra de Vietnam: por un lado el novio (y después marido) de Joan Holloway, Greg, médico que acaba en el ejército y lógicamente tiene que ir un año obligado, pero que más tarde cumplirá con su deber de buen americano, y permanecerá voluntariamente en Vietnam. Por otro lado, tenemos al hijo de un amigo de Don Draper, que por su irreverencia adolescente, incurre en una falta que le deja en posición de poder ser requerido para el servicio en cualquier momento. Pero el fantasma de la guerra hace recordar viejas historias del terror que se vive en combate, en boca de Don, excombatiente en Corea, de  Roger Sterling, que muestra en varias ocasiones el odio que tiene sobre los japoneses y todo aquel con ojos achinados, consecuencia de su participación durante la Segunda Guerra Mundial en la Batalla de Iwo Jima. Os dejo un vídeo que repasa los momentos de la sexta temporada de Mad Men (que transcurre en 1968) que aluden a la Guerra de Vietnam.

Asesinato de Martin Luther King




La existencia de este hombre y su muerte condicionaron de una manera considerable la Historia de su país. Ser negro y nacer en Atlanta en 1929, con el odio que en el Sur se tenía a los de su raza, y el Kux Kux Klan acechando por doquier, no era la mejor de las perspectivas, pero Martin Luther King lideró el Movimiento por los derechos civiles, reclamando igualdad y un trato digno para la población negra, que hasta el momento aspiraba a poco más que a trabajar en minas, en el campo o como sirvientes de cualquier tipo, desde limpiabotas hasta mayordomos. Por supuesto, en la gran mentira de la democracia americana, no tenían cabida estos seres, que no podían votar, situación legitimada por una mayoría silenciosa de blancos a los que importaba un pito la sociedad (como suele pasar desde que el mundo es mundo). Pero gracias a que el doctor King organizó a los suyos y aglutinó a una parte descontenta de los blancos (sí, los melenudos) a los gobiernos de entonces se le pusieron los huevecillos de corbata. Su muerte, en abril de 1968 por el disparo de un paleto sureño, inició una serie de revueltas en los suburbios de las grandes ciudades, que obligaron a la interveción de la Guardia Nacional. En Mad Men vivimos la terrible tragedia ante la desolación de las secretarias negras o las sirvientas, a quienes acompañan en el sentimiento los más jóvenes de la agencia. Pero los viejos lobos, aunque se compadecen, representan en realidad una farsa: saben que cuanta más igualdad haya, menos habrá para ellos, y además, tampoco es que soñaran con los discursos del malogrado pastor, les da lo mismo.

Asesinato de Bob Kennedy




Y llegamos al tercer asesinato que marcó la vida y política y social de Estados Unidos en los convulsos años 60. En 1968, Robert Kennedy, que había sido fiscal durante el mandato de su hermano John, y más tarde senador, se proclamó vencedor de las elecciones del partido demócrata, y se erigió de este modo en la gran esperanza americana, contrario a la inútil Guerra de Vietnam, y por supuesto, una opción mucho mejor que ese bárbaro cavernícola que fue Richard Nixon. Pero como suele pasar con los ideales de Estados Unidos, antes de empezar la campaña electoral, fue asesinado por un palestino que según se dice seguía órdenes de la Mafia. En la serie recibimos la noticia a medianoche, por boca de la madre de Pete Campbell, una mujer anciana y con alzheimer, por lo que su hijo, lógicamente se cree que es una de las habituales chaladuras, y que se está confundiendo con la muerte de John Kennedy. Curioso es cómo se vio en televisión, con un sensacionalismo tremendo, enfocando el cuerpo todavía caliente del senador.

domingo, 24 de noviembre de 2013

Viatge a Itaca

Por Conde Chócula

Me pregunto qué hemos hecho mal. En qué momento del camino la furia de Poseidón nos varó en tierras de mediocridad. Hasta hace unos años, cuando nuestro amado dictador todavía vivía, los cantos insurrectos se propagaban por allí donde los estudiosos sabían de rimas y música. Muchos de ellos se dedicaron a musicar la tradición inconformista de grandes poetas, tanto de su tiempo como de tiempos pretéritos. Y es que antes se cantaba a la lucha con el corazón. Y entre tanto de afilar las facas, se daban garbeos sobre el sentir humano, sobre la cotidianeidad y sobre los problemas del devenir. Y además, lo hacían con buena música.

En el viaje a Ítaca se embarcaron muchos de los que todavía hoy cantamos. Eran cantos diferentes, propuestas con un sentido y un fin. Saber de qué se dispone y a qué se enfrenta uno te empodera en tu labor musical. Los cantautores de una época no solo eran buenos poetas; eran buenos músicos y su razón de serlo les llevó a donde todavía hoy están. Actualmente el músico-poeta no es ni músico ni es poeta. Es un individuo con inquietudes que cree poder dedicarse a una vida artística, pero sin aptitudes. La canción de autor actual es una oda a las miserias del amor, al paso del tiempo entre las pequeñas cosas de la vida que no le importan a nadie más que al autor, al desasosiego de panfleto, a la angustia vital de lo banal, y a un sinfín de razones que se repiten de autor en autor navegando sobre los acordes menores de mi, fa y sol. Al parecer tener una guitarra te hace músico, y rimar ripios poeta. La mezcla es una aberración que molesta a los que aún seguimos soñando con las nuevas propuestas que justifiquen un siglo. Pero no aparecen.

En mi ciudad, Murcia, se lleva a cabo todas las semanas una sesión de micros abiertos en la popular cafetería “Itaca”. Es una magnífica oportunidad que los organizadores y la cafetería brindan a los “artistas de habitación” que no pueden o no tienen la facilidad de lanzarse al escenario. Se basa en lo siguiente:
Una o varias personas se suben a un escenario a recitar o cantar y tocar. Se pueden recitar hasta 3 poesías y tocar 2 canciones. Pueden ser de autoría propia o ajena.

Hasta aquí todo es genial. Los artistas tienen un foro desenfadado y gratuito donde mostrar su arte. ¿Inconvenientes? Los mediocres también.

No todo fue malo. En Ítaca dieron sus primeros pasos grandísimos cantautores como Proyecto Jass o David Moya, entre muchos otros. Murcia disfruta de una asociación de cantautores presidida por otro genial cantautor, Jesús Cutillas. Esta gente tuvo propuestas distintas, propuestas atrevidas que enriquecieron Murcia. Ahora algunos consiguen dar esa nota disonante que nos hace mantener la ilusión. La barcelonesa Margott Vaum o Muerdo, aunque sigo creyendo que es un crimen que este hombre se junte con Aute.

Las oportunidades se deben dar a todos, pero nadie te contratará por “casi” saber hacer algo, y esto debemos tenerlo muy presente. Aunque parece no estar tan claro para el público. El que suscribe ha llegado a ver verdaderas aberraciones: canciones de 8 minutos con riffs invariables, poesías pueriles atestadas de ripios, voces desafinadas que harían gritar a un sordomudo “¡¿QUÉ COJONES ES ESTO?!”, personas que interpretarían música para guitarra igual de bien con un palo de escoba, canciones de humor que repiten más “caca, culo, pedo, pis” que cualquier otra interjección, raperos sin flow, sin voz, y sin vergüenza, cantantes que gritan creyendo que mostrando todo su potencial fónico recibirán el aplauso de los más instruídos, de plagios clamorosos a terceros, de cantautores gangosos que creen que el amor se debe expresar alargando cualquier vocal y hacen que su canción de tres versos dure 5 minutos (Irigoyen, esto último va claramente por tí). Hay que tener la cara muy dura para subirse a un escenario sin hacer algo innovador o lo que ya se ha hecho, pero muy bien. Ya no es solo el valor. Hay gente que hasta estudia la lengua y la música para dedicarse a esto. Qué locura.

¿Y sabe usted qué es lo peor? Que entre el público veo a gente reírse de esas personas, gente que se lleva las manos a la cabeza, que comenta y murmura “yo soy mejor” y hace exactamente la misma mierda, y con la poca vergüenza y la hipocresía más flagrante aplauden como si estuvieran ante el mismísimo Johnny Cash. El público de Ítaca no tiene criterio. Son un atajo de imbéciles que creen asistir a la mayor revolución cultural que se ha generado en su ciudad. Creen formar parte de una élite intelectual - “Yo voy a recitales de poesía underground”-. Así no alimentan más que la autocomplaciencia endogámica de quien pretende ser y no es. ¿Para qué sirvieron antes los tomates podridos y las lechugas? Estos no tienen ni las narices de silbar o no aplaudir a quien no sabe, por pura hipocresía. Son partícipes de la destrucción de individuos que no deberían dedicarse a las musas públicamente.

Realmente hay personas que ponen la mayor de las ilusiones tocando y cantando lo que tocan, y esa es una faceta del humano que no se debe atacar. Pero deben ser conscientes de que son vías de escape no aptas en ciertos círculos. De esta forma, aplaudiendo y vitoreando a estos pobres diablos, solo los animan a dejarse en ridículo semana tras semana. Un circo lamentable.

¿Dónde quedaron los Lluis Llach, los Aute, los Krahe, los Paco Ibañez? ¿Dónde esas canciones de amor, revolución y alevosía? Esas personas vivieron algo que nos contaron. Ahora otros nos cuentan lo que no han vivido y querrían vivir, con un acompañamiento musical vomitivo para más inri. Pero yo confío en que llegaremos a Ítaca, en que alguien recitará a Kavafis o cantará a Llach, aunque intenten confundirnos con cantos de sirena afónica.




sábado, 23 de noviembre de 2013

Como la vida misma

[Crítica de cine]
[Crítica de cine]
[Crítica de cine]

[Crítica de cine]


Por Rafael Belchí


Acudí a ver La vida de Adèle motivado por el entusiasmo que despertó en el pasado festival de Cannes, cuyo jurado presidido por Steven Spielberg, le otorgó la prestigiosa Palma de Oro. Y todos los elogios se quedan cortos para lo que vemos en pantalla. El director franco-tunecino Abdellatif Kechiche, de quien no había visto previamente ninguna película, nos cuenta la historia de Adéle, una cría de 17 años que vive en Lille, en el seno de una familia de clase media tirando a baja. Un día queda con un joven de su instituto, pero antes de encontrarse con él se cruza con una bella mujer de pelo azul, mayor que ella, abrazada a otra chica. Adéle experimenta un flechazo, y desde ese instante comprende que lo que le va no son los hombres. Con el chico llega a mantener relaciones sexuales, pero se siente vacía, hay algo en ella que no funciona en el acto, algo que falla. A partir de ahí veremos los miedos de esa muchacha cuyas inclinaciones no encajan en su entorno, la angustia y la sensación de acorralamiento. Pero su salvación será conocer a la joven muchacha de pelo azul, Emma, quien le instruirá en la vida y en el amor.

Esta más que interesante historia está planteada en pantalla con un realismo insólito, todas y cada una de las escenas que vemos parecen sacadas de una vida y puestas ahí tal cual. Desde que empieza la película vamos siguiendo a Adéle en todos y cada uno de sus movimientos: descubrimos cómo come, cómo se relaciona con su familia, con sus amigos, sus gustos, sus inquietudes, de una manera tan cercana e intimista que al poco rato de película ya la conocemos; somos partícipes de su vida. Pero no sólo el seguir el complejo devenir de este ser es el sino de la película, porque La vida de Adèle es una historia sobre el amor y sus consecuencias, con todo lo que ello implica: con sus momentos hermosos y sus momentos dolorosos.

Por supuesto, esta película no sería ni de lejos lo que es, si las actrices escogidas para el papel no fuesen sólo idóneas, sino también increíbles intérpretes. Lea Seydoux, a la que ya vimos en Malditos Bastardos o Midnight in Paris, es Emma, pero el enorme descubrimiento que tenemos en esta película es una actriz maravillosa llamada Adèle Exarchopoulos, cuya mirada es de las mejores cosas que he visto yo en un cine. El único pero que yo le pongo a esta obra maestra del siglo XXI es quizá la primera escena de sexo entre Adéle y Emma, para mi gusto demasiado larga. En cualquier caso, las 3 horas que pasas viviendo con esa mujer son impagables; sales de la sala afligido, conocedor de una historia que te acaba de desgranar el amor, la vida. Y das las gracias porque exista ese invento llamado cine.

viernes, 22 de noviembre de 2013

¿Hasta cuándo?



Hoy se ha podido desayunar con la noticia de que el Gobierno aplazará la presentación del borrador de la Ley de Seguridad Ciudadana temporalmente. A todos los que nos hemos leído lo que pretendían que fuera el texto de la nueva Ley perfectamente nos puede sonar a que por ahora han decidido no violar a todas las niñas de ocho años del país, y que ya verán si lo hacen más adelante. 

Hace ya mucho tiempo que me pregunto cuándo llegará el momento en que la crisis terminará de banalizar todo nuestro instinto de preservación, provocando que queramos meterle fuego a las cosas solo para ver como arden. Después de tantos palos solo quedará mandarlo todo, pero todo, a tomar por culo y que  la amenaza de "reformas restrictivas o la quiebra total" ya no tenga sentido. Como ciudadanía estamos tragando mucho, somos un pueblo históricamente permisivo con los malos gobernantes, pero ya empieza a ser inverosímil la impunidad con la que se rige este país. ¿Acaso no hay más opción a optar que entre la apatía y la Guerra Civil?

Cuando leí lo que pretendían hacer con la Ley de Seguridad Ciudadana lo primero que acudió a mi mente es que por este tipo de cosas es justificable quemar comisarías; y esto fue la opción tibia sin dejarse llevar por el espíritu radical. Dos días después no termino de considerar mi afirmación como exagerada (algo que en verdad me asusta). No quiero dejaros con la idea de que tengo un psicópata cabreado, inseguro y con un cuchillo romo en mi interior, así que os cito desde "huggingtonpost" lo que pensaban sería una buena forma de regular la realidad actual para ver qué sensación os da a vosotros. 

Grabar a agentes de Policía: hasta 600. 000 euros. La grabación y difusión de imágenes de agentes de las fuerzas de seguridad en el ejercicio de su trabajo que atenten contra el derecho a su honor o su imagen y que puedan poner en peligro su seguridad o la de la intervención policial correspondiente. 
Concentraciones ante el Congreso: hasta 600.000 euros.  Las concentraciones no comunicadas ante instituciones del Estado como el Congreso, el Senado, los parlamentos autonómicos o los altos tribunales, aunque en ese momento no tengan actividad.
Escraches: hasta 600.000 euros. Los escraches o actos de acoso a cargos públicos. La ley contemplará que la Policía pueda establecer un perímetro de seguridad que no deben sobrepasar los concentrados. 
Alterar el orden encapuchado: hasta 30.000 euros. Alterar el orden público encapuchado o con cualquier elemento que dificulte la identificación. 

Dicen esto y nosotros ni pestañeamos. ¿Es el momento de un poquito de acción, no? Retrasar la oposición a una serie de gobiernos que conducen el país a la ruina solo va a llevar a que se nos terminen acabando las vías ordinarias para reformar las cosas. Estamos renunciando a un futuro de cambios tranquilos, en comparación a lo que ocurrirá cuando el país, lleno de ruina y miseria, empiece a escuchar a los oradores bajos que gritan mucho y tienen sueños de grandeza. O echamos hoy todo lo que está derrumbando nuestro país o dentro de unas semanas nos parecerá lógico invadir Polonia como medida para solucionar el paro.

Os doy un ejemplo para aquellos que tengáis la virtud y desgracia de vivir en Murcia. No dejéis de ir, malditos. 



Monsieur le Tupé. 

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Los orígenes del fumar en Occidente


No habría tenido tanta gracia que Clint Eastwood prendiese una mecha con cerillas.

Por mucha gente repudiado, por otra necesariamente amado, para otros simplemente un placer de la vida. Se trata de una de las pocas drogas que están legalizadas, aunque cada vez peor vista, cuando tuvo hace unas décadas su época de esplendor, cuando aquello de fumar hacía amigos. Qué hubiera sido del séptimo de caballería si no hubiese fumado la pipa de la paz con los indios, qué hubiera hecho Intereconomía para meterse con José Luis Rodríguez Zapatero de no ser éste un fumador empedernido. Nos guste o no esa hoja que se fuma llamada tabaco ha sido parte de la Historia viva de las Naciones. Ahora prácticamente no sale gente fumando en las películas, cuando hace no mucho casi todo dios estaba dándole al cigarro, pero es innegable que Humphrey Bogart no hubiera sido el mismo sin reírse de sus enemigos echándoles el humo a la cara, ni tampoco podríamos haber visto a Clint Eastwood encendiéndose una cerilla en la chepa de Lee Van Cleaf en La muerte tenía un precio.

Y muchos os preguntaréis: ¿Cuál fue el principio de todo ésto? ¿Cómo pudo llegar semejante y cancerígena criatura a manos de los ciudadanos del mundo? ¿Los estancos fueron como los enanos, brotaron del suelo? La respuesta viene, cómo no, de la mano de un español.

Como por todos es sabido, en 1492 Cristóbal Colón llegó a las Indias con una tripulación exhausta, pero a la par entusiasmada por la llegada a una tierra totalmente ajena a Europa, y que, por supuesto, desconocían que se trataba de un nuevo continente que iba a modificar enormemente la Historia de la humanidad. El tabaco fue descubierto junto con otros productos exóticos como la piña, los cacahuetes o el maíz. Mostrado por los nativos, los asombrados receptores lo describieron como hojas secas desprendedoras de una peculiar fragancia. Un curioso miembro de la tripulación, que respondía al nombre de Rodrigo de Jerez, natural de Ayamonte, fue de los que más trataron con los indígenas locales, junto al intérprete de origen judío Luis de Torres, de manera que en noviembre del mismo año vieron a un indígena fumar.

Los anales recogen la descripción que estos hombres hicieron del por entonces extraño arte del fumar: "Los nativos hicieron rollos de hojas de palma y maíz a la manera de un mosquetón hecho de papel, con tabaco dentro. Uno encendía un lado y bebía el humo que echaba el otro". El bueno de Rodrigo copió el hábito de los lugareños y a su vuelta a Ayamonte se le veía tranquilamente por el pueblo, dando las primeras caladas en suelo español, que tantos ilustres personajes seguirían después. Pero, claro está, para un pueblo criado en el miedo y en la religión católica como la única verdad, la llegada de estas extrañas prácticas se le acusaron al de siempre, es decir, a Satanás, Lucifer o Belcebú, y poco tardaron los vecinos, entre asustados y envidiosos por quien ha hecho riqueza allende los mares, en denunciar a Rodrigo al Tribunal de la Santa Inquisición, institución que rápidamente condenó las prácticas heréticas y paganas, acusando al pobre hombre de brujería. Cuando más gentes llegadas de las Indias trajeron este hábito a España, la teoría divino-conspiranoica se cayó por su propio peso, pero Rodrigo de Jerez no fue liberado hasta 7 años después de su entrada en prisión.

Si éste fue el pionero en lo que al tabaco se refiere, un claro impulsor del mismo fue el respetado médico Nicolás Monardes, quien, absolutamente fascinado por todos los productos que llegaban en los barcos cargados, cultivó una serie de huertos en su hacienda con el propósito de estudiar sus propiedades, y entre ellos, el tabaco y los efectos que tendría en la salud de los mortales. De hecho, su obra más conocida versa sobre el tema, bajo el nombre Historia medicinal de las cosas que se traen de nuestras Indias Occidentales (1574), la cual fue traducida al latín y al inglés así como editada en varias ediciones. En dicho libro hay un texto dedicado al tabaco y sus virtudes, concentrándose sobre todo en las propiedades de la planta, de la que Monardes defendía como poseedora de múltiples propiedades curativas y por tanto que no sólo servía para decorar y aromatizar los caseríos. Por supuesto que entre estas mágicas virtudes se encuentran la del fumar. Al pasaje en que lo menta me remito:

"En pasiones de pecho hace esta yerba maravillosa obra, en especial en los que echan podres y materia por la boca y en asmáticos y otros males antiguos; haciendo de la yerba cocimiento y açúcar hecho xarabe y tomado en poca cantidad, hace expeler las materias y pudriciones del pecho maravillosamente. Y tomando el humo por la boca hace echar las materias del pecho a los asmáticos".

Pero probablemente el párrafo que mejor defina lo que se pensaba del tabaco, sea el siguiente, en el que básicamente, se dice que el trabajo ayuda a descansar rematando a quien ya de por sí está muerto de trabajar para el virrey como esclavo en las minas:

Indios fumando.
"Usan los indios de nuestras Indias Occidentales del tabaco para quitar el cansancio y para tomar alivio del trabajo que, como en sus arreitos o bailes trabajan y se cansan tanto, quedan sin poderse menear, y para poder otro día trabajar y tornar a hacer aquel desatinado exercicio, toman por las narices y boca el humo del tabaco y quedan como muertos, y estando así descansan de tal manera que, cuando recuerdan, quedan tan descansados que pueden tomar a trabajar otro tanto, y así lo hacen siempre que lo han menester; porque con aquel sueño recuperan las fuerzas y se alientan mucho."


El resto de la defensa del tabaco que hace Nicolás Monardes lo podéis leer aquí

Así que, paradójicamente, lo que mal empezó con un señor encarcelado durante 7 largos años por expulsar lo mismo que el demonio por la boca, acabó instaurándose, por orden de Felipe II, que por lo visto se aficionó y demandó por consiguiente poder echarse sus ducados mañaneros sin tener que esperar a que llegase el recadero de las Indias. En 1559 llegaron las primeras semillas de tabaco, que, como curiosidad, se plantaron en la región de los Cigarrales, cerca de Toledo, que respondía a tal nombre porque eran frecuentes las plagas de cigarras. Y como el lector de todo habrá deducido, por eso se les llamó cigarros a la hoja de tabaco liada. Eran tiempos de descubrir cosas nuevas, de vencer día sí día también al gabacho, pero cuando se empezó a concienciar a la gente de que fumar era malísimo para la salud, a partir de la segunda mitad del siglo XX, con las campañas antitabaco, se vio que era el principio del fin. Esperemos que este fin, cuando quiera que acontezca, no acabe con decenas de fumadores encerrados por la Santa Inquisición, no por nada, sino porque habrá que reconocer que Los Monty Python tenían razón, nadie espera a la Inquisición Española.

Pero esa es otra historia.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Cómo toman decisiones las empresas.


Se pueden explicar los mecanismos de decisión de las empresas como uno de los factores más simples y deprimentes de la lógica capitalista. La sencillez de su objetivo es abrumadora: el propósito de una empresa privada es el de generar la mayor cantidad de ingresos en un periodo de tiempo dado y nada más. Todo elemento de responsabilidad social corporativa se encuadra dentro del fin mayor de obtener el mayor dinero posible. ¿Formación de minorías, concienciación sobre el medio ambiente y políticas que fomenten la recuperación nacional? Puta mierda. A una empresa no hay nada más que le importe que el dinero que es capaz de conseguir. 

De hecho, ni la supervivencia de la empresa es un elemento inamovible en su formula por buscar el máximo beneficio: si una estrategia agresiva genera más ingresos durante dos años que una estrategia conservadora de medio siglo, pues la empresa dura dos años y luego a invertir en otra cosa. En serio, factores como el número de trabajadores, el índice de ventas, la calidad del producto son solo medios, muy lejanos de llegar a ser un fin en si mismo. Ningún inversor va a preguntar jamás cuantos trabajadores tiene una empresa, sino cuántos dividendos genera por año. 

Por supuesto esto es una exageración, luego resulta que son las empresas más estables las que terminan recogiendo mayores cantidades de dinero y que respetar las normativas es la mejor manera de crear imagen de marca, algo que toda empresa lucha por conseguir. Al final si que "el egoísmo individual lleva al beneficio general", aunque quizás no tanto como debiera.

En cualquier caso hay que comprender bien este principio para entender cómo funcionan las decisiones dentro de una empresa. Porque bien podría deciros como siempre, que toman decisiones como hijas de puta, porque son, básicamente, unas hijas de puta y hasta llevar razón. Pero algo de rigor académico le quitaríamos a esta sección y eso feo queda.  Además, tengo el párrafo perfecto para definir la situación, no solo por venir del Club de Lucha, que ya sería motivo suficiente, sino porque condensa con extrema precisión todos los matices necesarios para comprender las decisiones empresariales:

 Yo era perito de una empresa de automoviles, mi trabajo era aplicar la fórmula. Un modelo fabricado por mi empresa sale a una velocidad de 100 Km/h. La dirección se bloquea. El coche se estrelló y ardió atrapando a los que viajaban en él. Entonces: ¿Deberia llamar a la fábrica?. A se toma el numero de vehiculos de ese modelo, se multiplica por el indice de probabilidades de fallo, B, entonces se multiplica por el acuerdo económico acordado sin ir a juicio, C. A por B por C igual X . Si el resultado es menor del que costaría una llamada a fábrica, no la hacemos.

Y eso es básicamente todo: jugar con probabilidades, muertes y beneficio económico. Explicándolo con números, pongamos que hay un 10% de posibilidades de que uno de nuestros coches haga arder a sus pasajeros en un infierno de dolor y angustia, lo que nos costaría en un juicio una indemnización de 10 millones de Parabellums. Si vendemos diez coches, sabemos que uno va a terminar matando a alguien, por lo que tenemos asegurado un coste de 10 millones. Si vendemos veinte coches, serían dos accidentes y 20 millones y así sucesivamente. Vamos, se resume en multiplicar el número de unidades por la probabilidad de que fallen, por la indemnización que causan. ¿Y qué hacemos con ese valor? Compararlo con el coste de cambiar todos los coches.
  • Cambiar diez coches nos cuesta 8 millones. La indemnización probable es de 10 millones. Se cambia. 
  • Cambiar diez coches nos cuesta 15 millones. La indemnización probable es de 10 millones. No se cambia.

¿Y el valor de las víctimas humanas? 


Básicamente éste. 

¿No os habéis preguntado por qué las empresas papeleras siguen contaminando los ríos a pesar de las multas? ¿O por qué se infringe descaradamente las leyes de protección del consumidor? Solo se explica si se comprende que a las empresas les sale más rentable pagar las consecuencias de infringir la ley que obedecer a la misma.

¿Optimista eh?


Monsieur le Tupé. 


domingo, 17 de noviembre de 2013

Jew jazz, jazz judío

[Crítica Musical]

Por Javier Arnedo


Los conciertos en la capital del Segura se amontonan. Aunque los jóvenes se empeñen en justificar sus ebrios estados por Tuenti, no tienen más excusa que la estupidez, que ya es mucha. La oferta cultural es tan grande que no damos abasto ni para verla ni para pagarla. Y aunque el rock alternativo haya dado un golpe de estado y la mayor parte de las salas se acojan al nuevo mandamiento del pitillo, podemos encontrar conciertos que no se hacen en la sala Revolver y que no incluyen consumición obligatoria ni voluntaria. Y con este panorama la sorpresa fue que desde Polonia vinieron tres polacos. ¡Inverosímil! Pues vaya que sí. Tres judíos venidos de Cracovia, que no al revés ni en tren. Cabezas cubiertas, como marca la ley. Judíos profanos, que si algún día tuvieron la posibilidad de ir al cielo por la similitud de su música con la del credo hebreo, se esfumó por el mestizaje musical que les caracteriza. Viola al hombro, acordeón sobre el pernal derecho, palo en la izquierda y arco en la derecha. Ellos son Kroke.


Este trío que cuenta con diversos músicos en sus composiciones de estudio, hace unos años decidió prescindir en sus conciertos de esos componentes que poco a poco se fueron adheriendo al proyecto y enriqueciéndolo. Imaginaos la típica orquesta, las secciones de vientos, de cuerdas y percusiones; o bien la formación clásica de un grupo rock. Todo es predecible, sabes donde mirar y el conjunto prima sobre el individualismo. Ahora imaginaos un trío. Una música sobria que brilla por aptitudes particulares y que te imbuye cuando suenan todos juntos. La solemnidad frente a la voluptuosidad, es un cambio de paradigma que está experimentando la música como bien podemos ver en el minimalismo. Esto es lo que ha favorecido a Kroke, pues ha sido una vuelta a sus raíces a pesar de gozar del caché que da la consagración de un estilo.

A los invitados incrédulos que asistimos a estar bar mitzvá tardío nos faltó saliva que tragar con la apertura del concierto. Ignoro la intención, pero fue el mayor ejercicio de música absoluta que he tenido el placer de escuchar en directo. Por 10 minutos toda la tecnología que trata de hacerte salir de la butaca del cine pareció burda, digna de la hoguera. Sobrevolar poderoso los Altos del Golán, sentir las briznas de tierra en las dunas del Néguev, ser víctima del simún y vivir para admirar la majestuosidad,  el desafío y la venganza del Hermón nevado. Todo eso salió de la flauta mágica que Tomasz Kukurba (violista) le robó a Mozart. Y cuando sus compañeros reforzaron la escena, cambió dos veces de instrumento; primero para coger su viola y segundo, sin soltarla transformarla en una auténtica guitarra eléctrica. Ni Pavarotti pudo ser elogiado con igual ovación nada más comenzar un concierto.

El klezmer ha encontrado en este trío la horma de su zapato. Una oscuridad anodina tinta lo que ha sido el estilo más frenético y vivaz de la música hebrea. Tomasz Lato (contrabajo) sabe muy bien qué es tener la responsabilidad de marcar el jazz en la métrica del klezmer. No es solo la pose, es el devenir, el jazz in, el jazz out con esa viola dibujando rizos bajo kipás. Estos tíos han inventado el Jaww, una obra culmen del mestizaje en la música moderna con la que también coquetean y que sin embargo abandonan de vez en cuando para volver al clásico.

Y qué decir de Jerzy Bawol (acordeón). Es el músico que toda banda querría tener. Lleva el sosiego como arma, crea los ambientes, rellena las bases, calma las subidas, acompaña los berridos de un Kukurba que iba para tenor y además argumenta las bajadas. Es el acordeonista del que no te enamorarás nunca porque no sabrás ni que existe, y aun así te acostarás soñando con él.

Jazz judío, nada más que decir.



sábado, 16 de noviembre de 2013

Woody Allen no defrauda

[Crítica de cine] 

Por Rafael Belchí


Desde las Diane Keaton de Annie Hall y Manhattan, pasando por los numerosas Mias Farrows de películas como Días de Radio, Hannah y sus hermanas o La rosa púrpura del Cairo, hasta la Judy Davies de Maridos y mujeres, los personajes femeninos siempre han tenido una presencia bastante importante en el cine de Woody Allen: son quienes escuchan sus miedos, sus pasiones y sus desvaríos, de quienes se enamora y con los que comparte su vida, mujeres que personifican en pantalla sus antiguos amores, los actuales, o aquellos que le gustaría tener. Son un pilar básico de la inmensa mayoría de sus maravillosas películas.

Por eso te sorprende que para su último trabajo, Blue Jasmine, el personaje que haya cogido sea una pija del Nueva York más detestable, que pegó el braguetazo con un especulador inmobiliario de tres al cuarto, con el que actuó codeándose con sus amigotes y organizando fiestas. Tras descubrir que su marido se la pegaba con otras mujeres más jóvenes que ella, día sí, día también, entrullen al susodicho ladrón y el Estado le confisque sus preciadas y caprichosas pertenencias, Jasmine se encuentra al borde del abismo. El punto de partida es el viaje de esta mujer a San Francisco para vivir con su hermana, una modesta cajera de supermercado que se codea con tipos tan macarras como divertidos. El cómo Jasmine intenta cambiar su vida de lujo por otra en la que se tenga que ganar las lentejas trabajando, es el leitmotiv de la película.

Como en todas las películas de Woody Allen, el reparto es bastante acertado, con actores como Bobby Cannavale y Michael Sturbarg (ambos partícipes de Boardwalk Empire) y un Alec Baldwin al que te crees como facineroso y estafador interpretando al marido de Jasmine. Pero quien sobresale con una presencia imponente, y alrededor de quien gira la película, es esa maravillosa, madura, y bella actriz que es Cate Blanchett, que está superlativa, te transmite sus temores, sensaciones y vivencias como mujer a la deriva de una manera tan natural como histérica en ocasiones, pero en el buen sentido. 

La película, sin ser de las grandes obras de Allen, está bastante bien, salvo un giro de guión metido con un calzador impropio de un genio como el neoyorquino, y una estética que en algunos instantes es un poco cargante con la obsesión de que todo sea amarillo pastel, como el pelo de Jasmine. Pero sería injusto centrarse en estos aspectos, pues la sensación que tienes tras ver la película es que te han contado con sabiduría una mezcla de drama y comedia, con diálogos que perduran, que te dejan poso, y algunas bromas que te hacen reír. Y es muy de agradecer encontrarse con una película así en la mediocre cartelera que nos ha tocado vivir.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

TOP 5: Películas españolas de los últimos tiempos que deberías ver

¡Ay, el cine español! Esa cosa recóndita y apartada, niña fea del cine al lado de las muy maquilladas producciones de Hollywood o la nueva película europea que se pondrá de moda. Nuestro cine siempre ha llevado dos etiquetas, una desde siempre, que ha sido la casposidad (véase las comedias del llamado landismo, o la más reciente saga Torrente) y, otra, que surgió al poco acabar la dictadura franquista, aquella de tetas y culos por doquier. Y de ahí está difícil que se salga el estereotipo, más de uno al escuchar la palabra película española arquea una ceja, mira para otro lado, o directamente se ríe de ti. No quiere que se la recomiendes, ni siquiera que le digas de qué va. Ya lo decía Goyo Jiménez en un monólogo, refiriéndose a eso de que cuando nos morimos nos vienen todas las imágenes de nuestra vida de carrerilla, como en una película: "No tengo bastante con morirme, que encima me tengo que tragar cine español".

Si encima escuchamos declaraciones de nuestros políticos, como Cristóbal Montoro, que hace bien poco ante la enésima queja por la sangrante subida del IVA cultural al 21%, se atrevió a pronunciar: "Los problemas del cine español también tienen que ver con su calidad" ¿Y en qué estaba pensando? Pues lo de siempre, lo de los senos al aire, o lo del Torrente de turno persiguiendo a mujeres con las grasas bamboleantes. Y claro, para hacer eso yo también pensaría, que se jodan, se acabó esto de las subvenciones. Pero como no es el caso, yo creo que los dispendios prestados por la teta pública son necesarios para hacer cine, para la cultura en general, es algo que es nuestro y que perdurará en el tiempo, muy importante. Está claro que en tiempos de crisis de lo primero que se recorta es de lo mal llamado "prescindible", así que, conformándonos con la situación, por lo menos deberían erigirse como cabecillas de un nuevo modelo de financiación del cine en España las cadenas de televisión privadas, como Canal +, Telecinco (ya hizo recientemente un taquillazo importante con Lo Imposible) y Antena 3.

Cierto es que nuestro cine nunca ha tenido una presencia muy notoria en el panorama internacional, si lo comparamos con el italiano, alemán o francés. No obstante de nuestra querida patria han salido autores que son considerados genios (y que de hecho, lo son), que han sentado cátedra, cuyo cine se seguirá estudiando por los siglos de los siglos, como Luis Buñuel o Luis García Berlanga, y otros más que destacados como Víctor Erice o Fernando Fernán-Gómez (sí, el de "¡a la mierda!"). Sin llegar a la altura de esta gente, todavía nos queda un selecto grupo de directores que son la punta de lanza del cine español de nuestros días. He aquí una muestra de sus películas, que podrán gustar más o menos, pero que a mí me parecieron magníficas, unas por su belleza, otras por su clasicismo y otras por su nervio. Si algún ojo experto detecta que falta alguna, por favor, que acuda rápidamente a los comentarios a insultar al escritor de todo ésto.


 5  Grupo 7



Con la excusa de la Expo 92 de Sevilla, se organiza un grupo especial antidroga para acabar con el tráfico que plagaba una parte del centro de la ciudad hispalense. El nombre de esa brigada es el Grupo 7, integrado por agentes ya bastante curtidos a excepción de uno, muy válido, pero joven e inexperto. Este muchacho es un más que decente Mario Casas, que nos acerca a esta lucha eterna de los bajos fondos, en la que sabes que siempre los vencedores van a ser los que realmente manejan el cotarro, es decir, los políticos de un lado, y los grandes narcos del otro, mientras que los que están a pie de calle, por A o por B, las van a pasar canutas. Como líder de la brigada tenemos a ese prodigio de la interpretación que es Antonio de la Torre, a quien vemos en un personaje con luces y sombras, pero sobre todo impresionante, realmente parece un policía antidroga de los de toda la vida, con todo lo jodido que eso implica. Gran película, habrá que seguir de cerca a su creador, Alberto Rodríguez.


 4  Mientras duermes


Érase una vez un conserje de edificio aparentemente modélico, Félix, que se metía debajo de la cama de una bella y feliz vecina todas las noches. Éste es el punto de partida de Mientras Duermes, del creador de REC Jaume Balagueró. El argumento puede parecer simplón, pero en un principio no sabes de qué va el asunto, y eso a mí particularmente me acojona, no se intuye por dónde van los tiros cuando comienza la película. Contemplar a ese personaje enfermizo y oscuro que ha creado en una labor encomiable Luis Tosar, cuya sola presencia te transmite mal rollo, idas de olla pero con sangre fría, y sobre todo, una mente tremendamente calculadora, es acojonante. Lo curioso de la película es que da mucho miedo, pero la cámara va detrás de Félix, y no a través de su víctima, por lo que los clásicos "sustos" a los que se presta la morralla habitual del género de terror de los últimos años prácticamente no tienen cabida (creo recordar que hay un par). Esta película me hace sentirme en ocasiones como grandes clásicos como La semilla del diablo o El resplandor, y eso son palabras mayores. 


 3  Vivir es fácil con los ojos cerrados



Con esta bella frase de la canción de Los Beatles "Strawberry fields forever" David Trueba ha titulado su nueva película. Y sólo puedo quitarme el sombrero, la ves con una sonrisa de principio a fin, te enamoras de sus personajes, de ese Javier Cámara que está como nunca lo había visto, o sea, magnífico, de esa cría llamada Natalia de Molina que tiene una mirada luminosa, y de un joven escapista del hogar, Francesc Colomer. El film nos relata el viaje que realizan estos tres personajes por viscisitudes de la vida, hacia Almería, pues el personaje de Javier Cámara, profesor de inglés en los años 60, que enseña a sus zagales con las canciones de Los Beatles, se entera de que el mismísimo John Lennon está en el desierto almeriense rodando la película Cómo gané la guerra, y se embarca en esta aventura. Una road movie preciosa, no sólo apta para fans de Los Beatles, hará las delicias de cualquiera.


 2  Blancanieves



A pesar de que los que la hicieron, igual que Peter Jackson con el Hobbit, son unos mamones por cargarse bichos sin decir nada, lo cierto es que la revisión que Pablo Berger hizo del cuento clásico de Blancanieves, es una muy buena película. Concebida a contracorriente, en un tiempo en el que financiar una película en blanco y negro y muda se pensaba hasta hace nada que era poco más que un suicidio (gracias, The Artist), la historia es la conocida por todos pero ambientada en la Sevilla de los años 20, con los enanitos bomberos toreros y Blancanieves una niña adorable que desde pequeñita vive el flamenco intensamente, y más tarde tendrá un creciente interés por el toreo. Pero por encima de todos se encuentra esa enorme actriz que es Maribel Verdú, quien nos regala una interpretación genial como mala de la función (merecidísimo Goya), actriz que por cierto está gozando de sus mejores papeles en la madurez. La película está soportada por unas imágenes espectaculares, una ambientación muy cuidada, y momentos preciosos, aquellos que sólo son propios del buen cine.


 1  El artista y la modelo

 2  Charles Chaplin
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 1  Alfred Hitchcock
 1  Alfred Hitchcock
 1  Alfred Hitchcock
Fernando Trueba se nos pone clásico y nos regala una película sobre la creación de la obra maestra del artista a través de una gran historia soportada principalmente por un escultor y su inexperta modelo. En los años de la Segunda Guerra Mundial, una joven exiliada catalana llega a un pueblo del sur francés, donde empieza a vivir en la indigencia. Su gran belleza llamará la atención de la población local, que por supuesto informará al escultor del pueblo de la presencia de carne fresca para sus propósitos artísticos. El escultor no es ni más ni menos que el clásico actor francés Jean Rochefort y su mujer la no menos actriz clásica italiana y otrora preciosa, Claudia Cardinale. A estos dos pesos pesados se enfrenta la joven Aída Folch, que interpreta a la modelo y sólo puedo decir que está maravillosa, como todo lo que contiene esta película. Nos revela a un Fernando Trueba sabio, que pone la cámara donde debe y construye diálogos preciosos sobre el arte y la naturaleza (dos de ellos son realmente deslumbrantes). Es muy triste que esta película haya pasado de puntillas, sin pena ni gloria, por nuestras pantallas, con lo profunda y fascinante que es. Es de lo mejor que he visto en mucho tiempo en un cine, un producto de muchos quilates.

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