miércoles, 3 de abril de 2013

Carnivàle



[NOTA: este artículo NO contiene spoilers]

Mucha gente me suele comentar que no tiene una serie que ver, y he de reconocer que yo tampoco dispongo del tiempo necesario para ver todo lo que me gustaría, porque siempre están sacando cosas interesantes: HBO, AMC, FOX y demás se ponen de acuerdo para tenerte enganchado a la pantalla sin piedad. Personajes carismáticos, tramas apasionantes, sangre, coágulo y senos son explotados a más no poder con fines espectaculares para acabar con tu vida y la de las personas que más quieres. Si Los Soprano, Breaking Bad o The Wire nos han proporcionado momentos inolvidables a base de atracones de capítulos, de esos de uno más y me acuesto, últimamente todo eso me ha pasado a mí con Carnivàle.

¿Y qué significa eso de Carnivàle?

Carnivàle es el nombre que recibe una feria ambulante, y se convirtió en un ambicioso proyecto de la HBO. La serie trata dos historias, en primer lugar se nos presenta la historia de Ben Hawkins, un joven que es encontrado por la feria en el periplo de ésta por el sur de los Estados Unidos (durante los años 30) de un pueblo a otro para ganarse la vida como buenamente pueden. Asistimos a la muerte de la madre del joven en extrañas circunstancias, y mientras el mancebo se dispone a enterrarla para darle cristiana sepultura, un simpático empleado del banco local se dispone a desahuciarle la casa. Los feriantes tomarán a Hawkins como un ahijado, punto de partida para el que a través del chico conoceremos a los peculiares personajes que pueblan la feria. Por otro lado tenemos la historia del reverendo Justin Crowe, un hombre piadoso con gran fe en Dios y en los buenos actos, que tiene la ambición de levantar una comunidad eclesiástica centrada en la gente pobre, en los inmigrantes y afectados por la tremenda crisis que atraviesa el país.

A pesar de tratarse de una feria, el mundo de Carnivàle es muy similar al de un circo ambulante. Quitemos los animales y los payasos, ¿y qué nos queda? Pues los seres grotescos, amorfos y con disfunciones de ciertas partes del cuerpo, son los freaks que ya vimos en la película homónima de 1932, que llegó a España con el nombre 'La parada de los monstruos', un film que, como bien hace Carnivàle, rompe una lanza por los seres diferentes, los monstruos de circo: enanos, hermanas siamesas, forzudos con menos de dos dedos de frente, videntes vegetales, mentalistas ciegos, hombres lagarto y demás seres extraños se dan aquí cita.

Las tramas que se nos presentan en Carnivàle, además de estar la de la feria muy influenciada por la anteriormente mencionada película, beben de una fuente tremenda, que es Twin Peaks y el universo David Lynch. Y es que cómo no rememorar esa excelente serie que trata de una manera tan peculiar el plano onírico, el miedo y el mal rollo con fundamento en las pesadillas de los personajes, de las que no pueden escapar. Mira que el mundo de los sueños es de esos tan especiales y particulares, que si se toca como no se debe, puede alterar la percepción de lo que estamos viendo y no hacernos partícipes de la serie, pero en Carnivàle, al igual que sucede con Twin Peaks, cuando se nos introduce en los sueños de los personajes, realmente tenemos miedo, desconcierto y fascinación a la vez.

Es en base a los sueños con lo que se nos proporciona gran cantidad de información de lo que ha pasado, de lo que está pasando y de lo que pasará, pero en realidad nosotros no lo sabemos, la información pertinente para descubrirlo se nos dará más adelante. Es decir, que se nos explican una serie de acontecimientos a base de fogonazos y con cuentagotas, para que más adelante los personajes vayan relacionando esa realidad onírica con su propia realidad.

Y es aquí donde reside uno de los logros o fracasos de Carnivàle, donde la gente puede desesperarse al no enterarse de qué pasa y recibir la información de esa manera, pues no es lo habitual en una serie de televisión. A mí los resultados me parece que son inmejorables, en base a los diálogos entre la multitud de personajes que se nos presentan, los sueños y el miedo, además del componente fantástico que tiene la serie, del que sólo son conscientes algunos personajes y la gran mayoría ignoran (así no se pierde el realismo), se nos va contando una historia, con un desarrollo lento, pero porque no puede ser de otra manera que. Cada capítulo va descubriéndonos un poquito, o a veces, un mucho, de cada personaje, ya quecada cual tiene sus rincones oscuros, y el querer saber más de cada personaje una vez te has enamorado de ellos, es algo que engancha que no veas.

Bien y mal: el eterno conflicto

El argumento de Carnivàle es básicamente el de la lucha entre el bien y el mal, algo que hemos visto desde tiempos inmemoriales. Ya con Caín y Abel, con Dios y Lucifer, o con quien se quiera, el conflicto de la luz contra la oscuridad es algo que hemos visto hasta en El señor de los anillos. Y en nuestra serie se presenta de una manera apasionante. El capítulo piloto comienza con el que para los fans de Twin Peaks será archiconocido como el enano de Twin Peaks, que en Carnivàle es uno de los personajes fundamentales, Samson, al que podemos ver con un fondo negro, su grotesca cara y su extraña y envolvente voz, narrar el siguiente monólogo:

" Antes del principio, después de la Gran Guerra entre el cielo y el infierno, Dios creó la Tierra y dio dominio sobre ella al habilidoso mono que llamó hombre, y en cada generación nació una criatura de luz y una criatura de oscuridad. Y grandes ejércitos se enfrentaron de noche en la antigua guerra entre el bien y el mal. La magia existía entonces, y nobleza, y una crueldad inimaginable. Así fue hasta el día en el que un falso sol explotó sobre la Trinidad y el hombre cambió, para siempre, el asombro por la razón ".

Con este monólogo tan misterioso se abre el show, con un mensaje claro: desde siempre ha habido alguien bueno y alguien malo, y ese alguien bueno y alguien malo se han dado de ostias hasta la muerte. El uno por hacerlo to porvo y someter al común de los mortales, el otro por evitar la catástrofe. Por supuesto, esto es lo que queremos que pase en Carnivàle desde que empieza, pues tan verdadero es que ha existido luz y oscuridad desde siempre, como que nos ponen muy cachondos las sombras generadas por el conflicto entre la una y la otra.

El retrato de una época

La serie está ambientada en una época especialmente turbulenta y que tiene bastantes paralelismos con lo que estamos viviendo hoy en día. Tras los conocidos como felices años 20 en los que todo Dios era rico en Estados Unidos y se podía permitir desde vivir en el Ritz hasta pagar por alcohol de contrabando (y muy caro) lo que fuese mester, en 1929 el sistema financiero revienta y el país se ve en la ruina. Miles y miles de familias son desahuciadas por los bancos, se multiplican los suicidios de quien antes era rico y la miseria crece entre la población como una gangrena inamputable. Hablamos de la época en la que más fastidiado ha estado el país norteamericano por excelencia, tiempos en los que se buscaban héroes de donde no los había, con una Guerra Mundial que está por venir y que vendrá como agua de mayo para reactivar el espíritu nacional, y ya de paso, las ganas de salir adelante. Estamos inmersos en la Gran Depresión.

Todo esto está muy bien representado en lo que podemos ver en pantalla, cada vez que se nos muestra algo ajeno a la feria Carnivàle asistimos a situaciones que dan verdadera lástima, pequeñas historias que reflejan perfectamente la situación de un gran país en la ruina. Si a esto le sumamos que la historia no se desarrolla ni en Nueva York, Boston o Chicago, sino en los pueblos y zonas más ruinosas del Sur (mucho más pobre que el Norte), vemos que todo acontece en la zona más alejada de la mano de Dios de los Estados Unidos, en tierras de nadie como Texas, Utah u Oklahoma. Es aquí donde podemos contemplar la grandeza de la producción de la serie, made in HBO, con todo cuidado al milímetro. Hasta la mota de polvo más insignificante está presente en la cara de los personajes.

Otra realidad que nos dejó la Gran Depresión fue el fuerte componente religioso al que se aferraron grandes multitudes. En una época en la que hacía falta cualquier cosa para olvidar la cruda realidad, la gente sólo podía creer en un Dios salvador que cuando pasase el tormento de sus insignificantes vidas les trajese paz y amor. De lo contrario, ¿para qué seguir viviendo? ¿Para qué merece la pena continuar con un pasaje insustancial? Todo esto fue bastante bien visto por algunos sacerdotes, sean reverendos, sean curas, que con discursos alarmistas sobre el fin del mundo captaban nuevos seguidores para sus ambiciones particulares. Y es que con las religiones siempre pasa lo mismo, todo palabrería con el mismo objetivo que el buitre más carroñero del lugar. Con la Iglesia hemos topado, que dicen algunos.

Créditos iniciales

De una factura técnica impecable, como toda la serie, y con una originalidad tremenda, se nos presenta la serie mediante la baraja del tarot, en cuyas cartas vamos entrando y saliendo a lo largo de la secuencia, así como en la serie, donde tendrán un componente simbólico fundamental. Mediante una música inquietante, más de otro mundo que de este, nos vemos inmersos en varias cartas, como 'El mundo' o 'La muerte', con pinturas de Miguel Ángel, Jean Fouquet o Brueghel el Viejo, de las que vamos pasando a situaciones de los años 30, con imágenes reales: desde grandes obras públicas que representan el progreso, el ku klux klan y granjas desahuciadas hasta los grandes líderes políticos de la época, como Mussolini, Stalin o Roosevelt. Todo un espectáculo en 3 dimensiones que nos transporta de cabeza a la serie.


Cancelación

Pero como decía Javier Krahe, no todo va a ser follar, puesto que la serie, lamentablemente fue mutilada, cercenada. Está claro que la HBO se arriesgó bastante con alguien que no tenía prácticamente experiencia previa, Daniel Knauf (a saber qué chanchulos eróticos tuvo que hacer para que le produjesen Carnivàle), pero la apuesta tuvo resultados de una calidad innegables. Knauf tenía en mente realizar 6 temporadas de la serie, pero con la segunda temporada las audiencias empezaron a bajar, aunque aún así eran de casi dos millones de espectadores cada episodio. Sin embargo, los elevados costes de producción (unos 4 millones por episodio), hicieron a la HBO aparcar el proyecto y no renovarlo.

Por supuesto los fans reclamaron la cabeza de los productores, a los que llegaron más de 50.000 peticiones pidiendo que por Dios y por la Virgen no cancelasen Carnivàle. Pero lo cierto es que a pesar de los muchos seguidores que tuvo, Carnivàle también tenía (y sigue teniendo) bastantes detractores por lo atípico de su desarrollo. Para hacernos una idea, con la primera temporada sólo se llegan a intuir por dónde van a ir los tiros de la trama. Y claro, eso para el espectador medio es demasiado tedioso, hecho que también pudo decidir a los productores apostar por otros proyectos más convencionales y dejar a un lado los surrealismos entre bien y mal ambientados en la Gran Depresión.

De todas formas, y aunque la serie quedó literalmente amputada, con la trama principal sin resolver, y con varias tramas secundarias apenas sin despegar, la serie ha conseguido ser de culto con el tiempo, como ha ocurrido con Twin Peaks, su inmediata predecesora. A los numerosos fans que han dejado por el camino no les han tratado muy bien, pues sólo se dispone de una edición de Carnivàle en DVD, en Blu-ray mejor Los Soprano y The Wire, que la otra mierda no vende, pensarían los señores de la HBO. Además, si uno accede al apartado de series de la HBO, podrá comprobar que Carnivàle no figura como HBO's series, la han dejado totalmente olvidada.

Personajes

Como en cualquier serie de televisión, los personajes tienen que ser el pilar maestro sobre el que se sostenga el rumbo de la serie. Lo que acontezca a cada uno de ellos serán las pequeñas historias que nos mantengan con mayor o menor interés en la serie, la importancia de cada uno, el rol que representen así como las relaciones que mantengan con el resto del elenco será lo que nos haga reír, llorar, desear o no su muerte o quererlos hasta niveles enfermizos. Por supuesto que en Carnivàle ocurre esto y con creces, cada uno de los personajes está perfectamente definido, y no con arquetipos que desde el primer minuto nos hagan saber cómo es cada uno, sino todo lo contrario. Capítulo a capítulo vamos conociendo un detallito de cada uno que nos hará poco a poco enamorándonos de cada uno de ellos y estar completamente fascinados por el entramado de la serie.

Ben Hawkins: es el protagonista de la serie, que al principio asiste impotente a la muerte de su madre, y que oculta un gran secreto que pronto se descubrirá. Es un personaje que al principio de la serie está completamente perdido y desorientado, y que poco a poco irá encontrándose a sí mismo, así como descubriendo su destino. Al igual que nosotros, no conoce a los integrantes de la feria, por lo que servirá para presentárnoslos desde el punto de vista del desconocimiento. Lo interpreta Nick Stahl, un actor con bastantes limitaciones, aunque el hecho de que no esté muy a la altura favorece a cultivar el desconcierto que nos tiene que transmitir.

Hermano Justin Crowe: el polo opuesto de Ben Hawkins, uno de los dos representa el bien y otro el mal, aunque al principio de la serie no lo sabemos. El hermano Justin es un humilde y austero reverendo que, al igual que Hawkins, tiene otro gran secreto, y poco a poco tomará consciencia de lo que llevar ese secreto supone. Con él se representa también el fuerte componente religioso que caracteriza a la serie, del que anteriormente he hablado. Le da vida Clancy Brown, que compone una de estas actuaciones que quitan el hipo, es de estos actores idóneos para televisión y no en el cine, a lo James Gandolfini (Tony Soprano) por sus enormes dotes de caracterización de personajes a largo plazo.


Samson: es un enano que dirige el cotarro en la feria Carnivàle. Es el mismo enano que aparece en Twin Peaks en esos sueños con gente hablando del revés. ¿Hace falta decir algo más? Pues que es un personaje fundamental en la serie, imprescindible para entender el itinerario que lleva la feria a lo largo de las dos temporadas, y sin el que no podría concebirse la serie. Con sus triquiñuelas y sus habilidades diplomáticas salva los papeles a más de uno, amén de ser un centro fundamental del argumento, pues se relaciona con todos los personajes de la feria. Interpretado por Michael J. Madsen, que realiza una actuación para quitarse el sombrero.

Jonesy: con este diminutivo cariñoso es conocido uno de los personajes más entrañables de Carnivàle. Un tipo de gran corazón, representante de los sueños rotos y la vida futura truncada. Como muestra de ello lleva su una pierna sujetada por hierros que le hacen andar casi como un tullido, con cojera permanente. Su rol dentro de la feria es la de jefe de los constructores de las tiendas, y además maneja la noria durante las funciones. De la trama amorosa que aparece en la serie es de los personajes que más la soportan, y que lejos de la típica telenovela, nos cuenta una historia de amores y desamores como Dios mandan, dentro de este curioso mundo que se nos presenta.

Iris: es la hermana mayor del reverendo Justin, y como tal tiene un peso esencial en la trama de éste. Fundamentalmente su vida se basa en la castidad y el orden, y sobre todo, en ayudar a su hermano en sus propósitos en la iglesia. Al igual que su hermano, guarda terribles secretos de infancia que él, por ser más pequeño, ignora, y que van a ser muy importantes conforme se vaya desarrollando a ambos personajes con el tiempo. 

Lodz: este tipo es un personaje de lo más inquietante, es el mentalista ciego que actúa en la feria, y que muestra un inusitado interés a la llegada del joven Hawkins. Parece en todo momento conocer el secreto que guarda el mancebo, incluso con pesadez intenta hablar con el muchacho, que sospechando del viejo muestra un hermetismo exagerado. Desde que aparece acojona, y mucho, es un personaje muy especial y bastante conseguido.

Lila: es la mujer barbuda, amante de Lodz, vive en su caravana, y es mediante sus conversaciones con éste donde conocemos los secretos que sospecha de Hawkins. Es tremendamente sospechosa de la gente, y muestra una hipocresía con el resto de personajes que sólo puede hacer que te caiga mal. Actúa como espía para Lodz, muchas veces siguiendo a Ben Hawkins en sus avatares por la feria. Es decir, que Lila es, básicamente, los ojos del viejo.

Sophie: es uno de los personajes más importantes y que más interesa por su relación con el resto, especialmente con su madre. Vive con ésta en una caravana, en la cual se dedican a ejercer de videntes, leyendo las cartas del Tarot. Lo curioso es que la madre está en estado vegetal, pero aún así es capaz de comunicarse con su hija. Es decir, que Sophie está actuando como la voz de su madre: la una lee las cartas, y la otra reproduce lo que dice la otra. Y por supuesto, da un miedo que te cagas. Sin embargo, Sophie es un personaje pesimista, de gran corazón, y que a quien enganche la serie, sin duda se convertirá en uno de sus personajes favoritos.
Ruthie: la encantadora de serpientes, una mujer ya cincuentona que añora la belleza perdida, pero que aún sigue dando la talla en el tabloide. Se muestra cercana a Ben desde que se conocen, como si ya lo conociese tiempo atrás, por su mirada, o porque cree que en él habita un gran corazón. Este personaje, a pesar de tener algunos altibajos, sí que es importante para conocer algunos secretos de la serie, y muy especialmente en la segunda temporada.

Stumpy: otro apelativo cariñoso que tenemos en la serie, el de este perdedor de la vida, pero gran showman. Es quien lleva el cotarro de las señoritas de ropa ligera, las cuales son su mujer Rita Sue, y sus dos hijas Dora y Libby, que a veces ganan dinero no sólo bailando para los más interesados en ver carne del lugar, sino también prostituyéndose. Stumpy es otro buen personaje de Carnivàle, muy amigo de Jonesy y que poco a poco vamos sabiendo más de él, odiándolo y riéndonos de sus idioteces a partes iguales.
Rita Sue: mujer de Stumpy, es la líder del grupo de tres señoritas (junto con sus dos hijas), que dejan sus carnes al aire libre para deleite de los palurdos locales, mediante bailes muy sensuales. Rita Sue también se prostituye, pero no porque sea obligada por su marido, sino porque es su vida, su trabajo, y como tal se lo toma. Sus reglas son sencillas, por el precio adecuado se deja toquetear por quien sea, salvo la gente de la propia feria, es decir: no mezclar trabajo con conocidos. A pesar de tener bastante carne de sobra, Rita Sue es realmente bella y muy seductora, es la auténtica venus de Carnivàle.


Por supuesto, hay bastantes personajes más, pero estos son de los más significativos, a los que más vemos y amaremos (u odiaremos). En definitiva, Carnivàle es una serie excelente, que en su día no llegó a colmar las expectativas de una HBO con delirios de grandeza, pues en 2003 y 2004, fecha de emisión de la serie, tenía todavía en liza a esas obras maestras que son The Wire y Los Soprano, y claro, todo lo que no tuviese la misma repercusión, se podría ir despidiendo de la parrilla. De hecho, lo mismo (cancelación) pasó con otras geniales series, como Roma y Deadwood, que también tienen su miga. Por todo lo escrito es bastante obvio que Carnivàle me ha apasionado, que he disfrutado como un enano acojonándome con sus situaciones paranormales y sus personajes misteriosos, que me he emocionado con ciertas tramas, y que finalmente me he quedado destrozado con el final inacabado, por lo que se la recomiendo a cualquier fan de las series que se precie. Ahora bien, si no le gusta será bienvenido a cagarse en mi persona, con la mayor de las educaciones a ser posible, en los comentarios que disponibles inmediatamente abajo a las líneas que escribo. Y nada de sacar el tema de la Guerra Civil, que aquí no viene a cuento.

Pero eso es otra historia.


Referencias:

1- Curiosidades de la cancelación y plan maestro de Daniel Knauf, de carruseldeseries.com
2- Análisis filosófico de Carnivàle, de auladefilosofia.net
3- Artículo de Jot Down Contemporary culture magazine Nº2. Página 224, por Carlos Zúmer.

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